No me considero fotógrafo en el estricto sentido de la palabra, quizá sea un humilde narrador que sabe más o menos cómo funciona una cámara fotográfica. Tampoco me atrevería a definirme como retratista aunque mi gran obsesión es registrar ese universo lleno de secretos que es un rostro. Es posible que simple y llanamente sea un tipo que le gusta la calle y que se encuentra constantemente hambriento por contar historias a través de una mirada.